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El Museo Genaro Pérez presenta hoy a las 19.30 una muestra retrospectiva que resume en medio centenar de obras las distintas facetas del pintor cordobés.
"Homenaje a Degas", pastel de Álvaro Izurieta que revela su admiración por el pintor francés.
Fue de Velázquez a Francis Bacon, de Rembrandt a Picasso y Braque. Cada autor enriqueció su obra y el paisaje de Unquillo enriqueció su color. Álvaro Izurieta es hoy un autor versátil. Sus retratos son un fuerte ejercicio de indagación psicológica y expresiva, sus desnudos y personajes, pintados en gran formato, demuestran su talento y capacidad en el manejo de los grandes espacios. En el dibujo, pone de manifiesto soltura y espontaneidad para tratar los temas de la pintura, los temas de siempre: el pintor y la modelo, el pintor y su taller, sus obsesiones y, por qué no, sus fantasmas. Así define al pintor otro pintor, Jorge González, director del Museo Genaro Pérez. Sus salas le dedicarán desde hoy a las 19.30 una importante muestra retrospectiva.
La exposición, planteada como un recorrido que cruza dos criterios, el cronológico y el temático, reúne unas 50 pinturas de Izurieta. Así, el conjunto compone un retrato del artista, de los intereses que lo guiaron desde 1968, cuando realizó su primera muestra de dibujos en la galería Feldman.
Un mundo íntimo. Óleos, pasteles y acuarelas. Con estas técnicas Izurieta ha realizado las obras que se verán en el primer piso del museo. Una sala exhibirá una selección de los retratos que revelan su mundo más íntimo, donde predominan las figuras de sus hijos y su esposa. Otra sala se abocará a sus conocidos estudios de interiores, un conjunto donde aparecen las modelos yaciendo en camas o sillones.
Los paisajes integran otro apartado que se destaca en la producción del artista. Aquí, la muestra expone los cambios o saltos en sus diferentes formas de entender el paisaje: más clásicos, en los inicios del pintor, y abordados desde una óptica que los emparenta con aquellos paisajes de Kokoschka y los fauves franceses en el último período. En el tramo más reciente las figuras ganan en síntesis y expresividad. La retrospectiva permite observar el camino transitado por Izurieta a través de su paleta y los motivos que lo inspiran en diferentes épocas.
La muestra continúa con dibujos y acuarelas donde se impone el desnudo como temática, y los personajes de la pintura que Izurieta admira. La última sala muestra el presente de Izurieta, marcado por una elección por una paleta fuerte y la ruptura en la línea, no abandonando nunca la figuración.
De Córdoba a Italia. Álvaro Izurieta nació en Buchardo (Córdoba), el 19 de octubre de 1944. Estudió en la Escuela Figueroa Alcorta y realizó su primera muestra en la Galería Feldman. En 1970 asistió al taller de Antonio Pujía, en Buenos Aires, y en su estadía conoció a Alonso, Berni, Castagnino, Seoane. A su regreso se relacionó con Francisco Vidal y Henry Aran, con quienes comenzó a pintar al óleo y al pastel. Viajó al exterior para profundizar sus estudios y en 1979 abrió el taller Victorica. Ese mismo año fue premiado como joven sobresaliente por la Bolsa de Comercio. En 1981 se instaló en Unquillo. En 2002, y más recientemente, en 2005, la pintura de Izurieta llega a Italia, donde consigue un gran reconocimiento.
Fuente | La Voz del Interior |