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Spilimbergo vuelve a casa Imprimir E-Mail
Escrito por Laura Becerra   
jueves, 30 de noviembre de 2006
"Hombre trabajando", aguafuerte de Spilimbergo de 18 por 24 centímetros. 2- "La dama de la flor" (1933) se expuso en París. Foto: Gentileza Facundo Díaz.Cinco aguafuertes del maestro argentino serán incorporadas al museo de Unquillo que lleva su nombre.

Jorge Barón Biza describió a Spilimbergo como "un hombre del puerto que se sumergió en las sierras cordobesas para atrapar en ellas visiones que hoy son parte de la identidad de la provincia", para hablar de la relación que el maestro tuvo con Unquillo, donde pasó sus últimos años, pintó y murió, en 1964. Desde entonces, nunca se exhibió una muestra permanente en la que fue su casa (hoy Museo Spilimbergo), ya que al morir sus familiares retiraron de allí todas sus obras, que hoy atesora la Fundación Spilimbergo en Buenos Aires.

Sólo la figura femenina de un mural (restaurado en la gestión del actual director Boyo Quintana) y un pastel donde retrata a don Feldman eran las manifestaciones del artista que habían quedado desde 1964.

A partir de la gestión conjunta entre el Museo Spilimbergo y el artista Raúl Díaz, que culminó con la participación de la Casa de la Cultura de Unquillo en la sexta Feria de Arte Expotrastiendas 2006 en Buenos Aires, fueron recientemente incorporadas al patrimonio artístico unquillense cinco aguafuertes originales realizadas por el maestro y adquiridas a su nieto, Leonardo Enea Spilimbergo.

"De esta manera pensamos satisfacer el requerimiento de nuestros visitantes deseosos de ver originales de Don Lino", sostiene Boyo Quintana, director del museo y él también grabador. "El ingreso de la donación al patrimonio del museo será debidamente asentado con una ordenanza municipal", agrega.

Grabado en vivo. Este sábado, desde las 16, habrá demostraciones de cómo se hace un aguafuerte (habrá paneles explicativos con los pasos que demanda esta técnica) y se realizarán impresiones en el momento. Los protagonistas de esta actividad serán, además del artista donante, Rubén Menas, Walter Páez y Marcos Acosta, entre otros que llegarán espontáneamente, además de alumnos de las escuelas de bellas artes.

Sobre el soporte del aguafuerte (una chapa de cobre, zinc o hierro recubierta por una base ácida y resistente) se realiza un diseño utilizando una punta de acero. La línea incidida deja la chapa al descubierto y ésta es corroída por la acción del ácido al ser sumergida en una batea. Finalmente, el diseño grabado en la chapa se entinta y somete a la presión de la prensa calcográfica, transfiriendo de esta manera la imagen al papel. Este proceso de impresión puede repetirse sucesivas veces desde una misma matriz.

"Justamente esta característica de multiplicidad de la imagen identifica al grabado de los demás lenguajes del arte visual, y le confiere un carácter especial que posibilitó su rápida inserción en diferentes ámbitos y grupos sociales", explica Quintana.

Las impresiones que se vayan a producir el sábado se colgarán como en un tendedero de ropa y estarán a la venta, incentivando de esta manera el proyecto del Galpón Gráfico (cuya construcción frente al museo está actualmente en crisis por falta de una toma de decisiones, a decir de Quintana). Por eso, se colocará una piedra litográfica como símbolo del compromiso tomado por artistas y gente de la cultura para concluir dicha obra.

Obra por obra. Los grabados adquiridos por Raúl Díaz son reediciones actuales de chapas originales de Spilimbergo. Cuatro de ellos pertenecen a la serie de San Juan, especifica el artista, que se compone en total de 18 grabados que posee la Fundación Spilimbergo.

La adquisición tuvo por finalidad producir un acercamiento entre el museo unquillense y la familia del maestro, y se limitó a los costos (de alrededor de mil 500 pesos cada uno). "La intención fue componer una serie, apenas un escaloncito para comenzar a dotar al museo de una colección importante en el futuro", afirma.

El valor de una pintura de Spilimbergo oscila hoy entre los 10 mil y los 12 mil dólares. "Para llegar a una adquisición de ese monto sería necesario formar una asociación de amigos y conseguir fondos", señala Díaz.

Los títulos de cuatro de los grabados aluden a las preocupaciones de Spilimbergo por la tierra y el hombre, plasmadas también en sus paisajes norteños: tres se denominan Hombres trabajando y otro Hombres trabajando en espera. Spilimbergo los realizó durante su estadía en San Juan, entre 1921 y 1924, antes de su viaje a Europa. El restante, La dama de la flor (1933) se corresponde a otra época y a otra ciudad: Buenos Aires.

Como Unquillo, San Juan fue para Spilimbergo una tierra evocadora. Allí presentó en 1921 su primera muestra individual. Hasta allí llegó a causa de su asma, pidiendo el traslado como empleado de correo. Allí volvió para casarse con Germaine, y quedarse hasta 1930.

Con la llegada de este conjunto de aguafuertes se recuerda una de sus tantas facetas como docente, en el Instituto Argentino de Artes Gráficas, donde creó una cátedra entre 1935 y 1939. En Córdoba recibió en 1953 un Premio Especial en Grabado.

Fuente | Lavoz.com.ar

 
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